Jurisprudencia:Doctrina.Concepto de organización.Delitos contra la salud pública.

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enero 11, 2013 por rubenherrerogimenez

DELITO CONTRA LA SALUD PÚBLICA. Concepto de organización: modificaciones operadas por la LO 5/2010.

Recurso: Casación nº 1232/2011
Ponente: Sr. Soriano Soriano
Sentencia: nº 239/2012 de fecha 23/03/2012

<<2.- La respuesta a tal motivo ha de ser distinta a los términos en que se propone En efecto el 23 de diciembre, una semana antes de dictar sentencia, entró en vigor la reforma del Código Penal de 22 de junio de 2010 (Ley Orgánica 5/2010), que varió notablemente la cualificación de organización criminal regulada en nuestro Código.

La reforma suprimió la cualificativa del número 2 del art. 369, al que se remitía el art. 370 ambos del Código Penal y con un marco penológico exasperado pasó a formar parte de un nuevo tipo autónomo (art. 369 bis del Código Penal).

El Tribunal debe aplicar de oficio la reforma legislativa cuando resulte mas beneficiosa para el reo (retroactividad de la ley más favorable: art. 2.2 del Código Penal), como asimismo impone la disposición transitoria primera de la ley reformadora.

Esa supresión y nueva regulación ha traído consigo dos importantes consecuencias jurídicas:

a) Los términos “transitorio” y “ocasional” utilizados en la delimitación de la agravatoria han desaparecido.
b) Correlativamente se ha introducido en el Código Penal una definición auténtica de carácter general sobre lo que debe entenderse por “organización criminal” y como complemento el “grupo criminal”.
La definición de estas dos modalidades de manifestación criminal se contienen en el Capítulo VI del Título XXII del Libro II, bajo la rúbrica ” De las organizaciones y grupos criminales”.

El art. 570 bis define a la organización criminal como: “La agrupación formada por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido que, de manera concertada y coordinada, se reparten diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos, así como de llevar a cabo la perpetración reiterada de faltas”.
Por su parte el art. 570 ter in fine, describe el grupo criminal como “la unión de más de dos personas que, sin reunir alguna o algunas de las características de la organización criminal definida en el artículo anterior, tenga por finalidad o por objeto la perpetración concertada de delitos o la comisión concertada y reiterada de faltas”. A la vista de tales conceptos se impone en el supuesto de pluralidad de sujetos activos la diferenciación entre codelincuencia, grupo criminal y organización criminal.

3.- Proyectando estas consideraciones sobre el caso que nos afecta podemos hacer las siguientes puntualizaciones.

Al desaparecer de la definición de organización criminal las notas de transitoriedad y ocasionalidad y haber sido sustituidas por el dato del “carácter estable o indefinido” de la agrupación, es obvio que el concepto jurisprudencial anterior de lo que debía entenderse por organización criminal no nos es útil ahora, ya que si concurren esas notas, podrá constituir un “grupo criminal”, pero no una organización criminal. Como quiera que la cualificación pretendida del recurrente (jefatura) sólo está prevista para organizaciones criminales, y la hipótesis relatada en el factum no reúne las características de éstas, la cualificación no será en ningún caso aplicable, en tanto los hechos probados no parecen tener cabida en el art. 369 bis del Código Penal, que a su vez no sería aplicable por señalar mayor pena (irretroactividad de ley desfavorable, art. 9.3 de la CE).
En el fundamento jurídico tercero la Audiencia estima que el recurrente es el dirigente de una organización de carácter transitorio, sólo para esta concreta operación, y ello en atención a la coordinación entre todos los componentes, conocidos o supuestos, refiriéndose al concierto de voluntades entre los marroquíes y los acusados que dentro de España estaban encargados de efectuar el transporte de las drogas.

Al faltar el carácter estable y calificarse la actuación delictiva de transitoria, falta una de las notas previstas para la cualificación. Pero además, en el relato probatorio no se describe la infraestructura material, los medios técnicos de que se valían más allá del camión que debía transportar la droga, ni tampoco concreta la forma en que se encontraba estructurada la gestión coordinada entre ellos, ni la estabilidad, permanencia o continuidad en el tiempo de la misma, circunstancias precisas para proclamar que nos hallamos ante una organización criminal.

Por todo ello y ante la incorrecta aplicación de la cualificación el motivo debe estimarse». (F. J. 8º)>> (sic)

Texto íntegro proporcionado y elaborado por el Gabinete Técnico de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Año 2.011 y 2.012.

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