Jurisprudencia:TS Delito contra la salud pública. Conocimiento de la actividad ilegal Vs implicación en actividad ilegal.

2

diciembre 16, 2012 por rubenherrerogimenez

Presentamos una Sentencia[1] en la que se entra a valorar la implicación-pertenencia a una actividad ilegal relacionada con el tráfico de droga. Con motivo de dilucidar si la persona enjuiciada pertenece o no a dicha organización, se estudia la violación de los derechos fundamentales y, más concretamente, el quebrantamiento del derecho a la presunción de inocencia y la vulneración del derecho a no declarar contra sí mismo.

Tal y como afirma el Tribunal en su Fundamento Jurídico Cuarto:

<<…lo que se suscita es la cuestión de la ausencia de prueba de cargo bastante, y una defectuosa aplicación de la presunción de inocencia como regla de juicio…(…). El principio de presunción de inocencia da derecho a no ser condenado sin prueba de cargo válida, que -salvo los casos excepcionales constitucionalmente admitidos- es la obtenida en el juicio, que haya sido racional y explícitamente valorada, de forma motivada, en la sentencia, y se refiera a los elementos nucleares del delito. Por otra parte, cuando se trata de la prueba habitualmente denotada como indiciara, para que resulte atendible la conclusión incriminatoria, según jurisprudencia asimismo muy conocida es preciso que los hechos indicadores o hechos-base sean varios, estén bien probatoriamente acreditados, mediante prueba de la llamada directa, y viertan sobre el hecho principal u objeto de imputación; y que la inferencia que, realizada a partir de aquéllos conduce a este último, sea racional, fundada en máximas de experiencia fiables, y cuente con motivación suficiente. Hay que ver, pues, si el tratamiento del cuadro probatorio llevado a cabo por la Audiencia se ajusta o no a este canon. En concreto, si dados los antecedentes probatorios con que se cuenta, es racional la inferencia que lleva a aquella a la conclusión cuestionada. En los hechos de la sentencia impugnada se parte de “la existencia de un grupo organizado de individuos que, a través de Portugal, pudieran dedicarse a introducir droga en España…(…)…En el tercero de los fundamentos de derecho de la sentencia, apartado B), la sala pone de manifiesto que la presencia de Carlos Alberto en los encuentros que se ha dicho, es el único antecedente probatorio de la conclusión que se expresa en el aserto antes citado, de que los mismos tuvieron como objeto preparar la importación de cocaína desde Brasil, “que se encargaría de proporcionar Mariano…(…)…Dentro del mismo aparado de la sentencia, la sala admite que Carlos Alberto fuera, en efecto, conductor. Reconoce, incluso, que, en el informe antes citado, la misma policía entiende que “esa fuera su actividad característica” y que la desempeñaba al servicio de “Anibal”. Pero, concluye la Audiencia: esto, es decir, la calidad de conductor, ” no quita para que tuviera conocimiento de lo que se hablara en las reuniones que estuvo presente “. Así las cosas, lo cierto es que en su discurso sobre la prueba relativa a este acusado y recurrente, la sala entiende que el mismo: a) era conductor de “Anibal”; b) actuó como tal con ocasión de las citas a las que se ha aludido; c) debió conocer lo que se habló en ellas. Para luego concluir, como lo hace en los hechos, en el sentido de que estuvo presente en el primer encuentro (pero) “para preparar la traída de la cocaína”.

De donde resulta que el hecho de simplemente conocer (porque “no quita”) se convierte, sin que conste la razón, en una implicación relevante y activa en el tráfico ilegal. Y así es, porque, siguiendo el hilo del discurso de la sala en los términos que, con fidelidad, acaban de exponerse, es clara la existencia en él de un salto lógico. En efecto, ya que, como cabe observar, lo que la misma infiere realmente -(porque así lo expresa) de la circunstancia de que Carlos Alberto (conductor al servicio de “Anibal”) hubiera trasladado a éste en el auto en dos ocasiones para encontrarse con ” Mariano”, acompañándolos durante tales encuentros; y llevado y recogido a ” Mariano ” en el aeropuerto- es que conocía el motivo de la relación entre ambos. Cuando luego sucede que, inopinadamente, ese hasta aquí simple conocimiento se transforma en algo cualitativamente tan distinto como la participación en el negocio criminal de referencia. Por tanto, no cabe duda, hay una manifiesta incoherencia -por extralimitación no justificada- entre la conclusión de los hechos probados y el razonamiento probatorio de sustento, a partir de los indicios, valorables en principio como de cargo, existentes; con la consiguiente quiebra de la racionalidad del curso argumental, y del propio principio de presunción de inocencia como regla de juicio, que exige que toda conclusión condenatoria se halle correctamente soportada por las premisas. De otra parte, si del terreno de la lógica se pasa al de la experiencia, la hipótesis de un empleado de confianza, conocedor de las actividades ilegales de su principal, que, sin embargo, no estuviera implicado en ellas, no es en absoluto implausible, y podría, perfectamente, haberse dado. Y sabido es que ese mero conocimiento, incluso acompañado de acciones neutrales como, aquí, las propias del conductor que era Carlos Alberto, carecería de relevancia criminal. Por otra parte, y, en fin, la eliminación de Carlos Alberto del contexto de las acciones determinantes del resultado ilegal no deja ningún vacío, lo que abunda en la evidencia de su falta de protagonismo. Hay una última objeción del recurrente, que es la relativa al tratamiento dado a la actitud de Carlos Alberto como declarante en la causa: a “la postura del propio procesado manifestada, fundamentalmente, a través de su declaración”, según se lee al folio 21 de la sentencia. La sala parte de la afirmación de la existencia de un derecho constitucional del imputado a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable; pero entiende que este derecho no puede mutarse en el de no decir la verdad. Así, en el caso, mientras el ahora recurrente podría, legítimamente, haber guardado silencio, en cambio, carecería de derecho a decir que era un mero conductor, “en un afán de confundir al tribunal”. Por eso -es la conclusión- de la misma manera que “la confesión o el reconocimiento de los hechos tiene un tratamiento positivo en nuestro Código Penal, en sentido contrario, la falsedad no deberá pasar desapercibida”. Y, en consecuencia, la sala la une a otros datos de signo incriminatorio, para imponer a Carlos Alberto la pena máxima. Es bien conocido que -por influencia del pensamiento jurídico de la Ilustración- el derecho del imputado al silencio, y también la ausencia para él, cuando decidiese declarar, de un deber de decir la verdad, compendiados en la máxima nemo tenetur se detegere , forman uno de los principios cardinales del proceso penal de inspiración liberal-democrática. Y como tal se encuentra consagrado en el art. 24.2 CE. En la doctrina se ha señalado que esto obedece a la asunción del carácter, en cierto modo, contra naturam de toda declaración auto-incriminatoria. Y -en vista de una elocuente y durísima experiencia en la materia, histórica e incluso actual- responde asimismo al interés por dejar a los sujetos oficiales -los diversos agentes del ius puniendi – que se relacionan con el imputado, a salvo de la tentación de hacerle objeto de cualquier forma de constricción. Incluida la de carácter moral que pudiera representar el propio juramento. Esto equivale a la renuncia a tener al imputado como fuente de prueba contra sí mismo. Y a prescindir, dentro del cuadro probatorio, de su actitud procesal como dato, para estar únicamente, cuando decida declarar y lo haga, al valor informativo de sus aportaciones, en el marco de las que resulten de los demás medios de prueba. Lo que significa que, hable o no hable, no deberá tener nada que temer. Incluso si, claramente, mintiere con el objeto de defenderse, porque la ausencia de una obligación de decir la verdad exige que del hecho de no decirla no se siga ningún gravamen. Y, menos todavía, una exasperación de la pena, ya que, en ausencia de una habilitación legal para operar en tal sentido, el resultado de optar por ella equivaldrá a imponer una sanción penal al margen del derecho, y solo por motivos morales propios de quien decide. Ya en fin, en el supuesto que se contempla, ocurre, además, como se ha dicho, que la ausencia de una base probatoria firme para concluir que Carlos Alberto faltó a la verdad al postular su falta de implicación en la conducta criminal de que se trata, hace todavía, si cupiera, más procesalmente irreprochable su postura. En definitiva, y por todo, el motivo debe estimarse>>[2].

Como puede evidenciarse, finalmente la Sala absuelve a Carlos Alberto del delito contra la salud pública por el que fue condenado en la instancia, con todos los pronunciamientos favorables.

Sentencia proporcionada por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ) del Consejo General del Poder Judicial.


[1] Sentencia del Tribunal Supremo 15 de Noviembre de 2.012. Sala Segunda. Sección: 1. Roj: STS 7365/2012. Nº de Recurso: 198/2012. Nº de Resolución: 892/2012. Id Cendoj: 28079120012012100868. Ponente: Perfecto Agustín Andrés Ibáñez.

[2] Fundamento Jurídico Cuarto. Sentencia del Tribunal Supremo 15 de Noviembre de 2.012. Sala Segunda. Sección: 1. Roj: STS 7365/2012. Nº de Recurso: 198/2012. Nº de Resolución: 892/2012. Id Cendoj: 28079120012012100868.  Ponente: Perfecto Agustín Andrés Ibáñez.

2 pensamientos en “Jurisprudencia:TS Delito contra la salud pública. Conocimiento de la actividad ilegal Vs implicación en actividad ilegal.

  1. Enhorabuena por el artículo, muy claro y comprensible
    Os seguiremos

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Páginas

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: