Jurisprudencia:Doctrina.Delito contra la salud pública.Conducta impune.Inexistencia de tentativa y conspiración.

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enero 11, 2013 por rubenherrerogimenez

Recurso: Casación nº 11347/2011 P
Ponente: Sr. Andrés Ibáñez
Sentencia: nº 15/2012 de fecha 20/01/2012

<<La actividad delictiva objeto de esta causa, que es la que se imputa a los demás acusados, consistió en la realización de gestiones con algún proveedor extranjero de cocaína, que dieron como resultado el envío por correo de una cantidad de esta, en distintos paquetes, hasta nuestro país.
Siendo así, es claro —porque no solo no está en los hechos, sino que se excluye expresamente— que Morales S. no tuvo la menor intervención en esa fase; ni siquiera la que, podría decirse indirecta, de haber determinado con su encargo el incremento de la cantidad de cocaína que los otros sujetos habían decidido adquirir.
En consecuencia, su total ajenidad al acto nuclear objeto de la acusación es patente, y esto le sitúa, con toda claridad, fuera de la fase de ejecución del mismo, de un modo que obliga a concluir que no aportó ningún coeficiente de riesgo para el bien jurídico.

Esta consideración obliga a tener por incorrecta la consideración de autor del delito del art. 368 Cpenal que se le ha atribuido, incluso en grado de tentativa.
Pero no solo, porque ni siquiera cabría hablar de conspiración, debido a que, no importa insistir, Morales S. fue totalmente ajeno al transporte de droga objeto de las actuaciones, único delito en curso de ejecución. Es cierto que el mismo abrigaba la idea de realizar en un momento futuro actos de venta de cocaína, pero lo es también que su propósito quedó confinado en ese plano de la mera ideación, esto es, de los actos preparatorios impunes, pues que el posible objeto ni siquiera llegó a estar en poder del que podría haber sido su proveedor. Que es por lo que esta vertiente de su conducta está en realidad fuera de la acusación.

La sentencia de esta sala, n.º 748/2010, de 23 de julio condenó por conspiración en un delito contra la salud pública, pero en un supuesto en el que el imputado había formalizado el encargo y hecho que la droga estuviera objetivamente dispuesta ya para su material, y fue sorprendido cuando se dirigía al lugar de la cita portando el dinero del precio consigo. Un caso, por tanto, en el que —a diferencia del contemplado— la resolución conjunta de ejecutar el delito dejó de ser mero acuerdo de voluntades en abstracto, para producir algún efecto.

En definitiva, y por todo, el motivo tiene que acogerse. (F. J. 3º)>>.

Texto íntegro proporcionado y elaborado por el Gabinete Técnico de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Año 2.011 y 2.012.

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