Jurisprudencia: Contradicción. Lectura de declaración testigo sin asistencia letrado imputado:imposibilidad de valoración.

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febrero 8, 2013 por rubenherrerogimenez

Recurso: Casación nº 1237/2011
Ponente: Sr. Berdugo Gómez de la Torre
Sentencia: nº 125/2012 de fecha 29/02/2012

<<Pues bien en el supuesto sometido a nuestra revisión casacional, fue la propia Sala de instancia la que, tratándose de un testigo protegido, cuyos datos personales, por tanto, solo eran conocidos por el instructor, de forma tajante declara en la sentencia que el instructor debió, dadas las características del testigo: extranjero y sin arraigo en este país, al amparo del art. 448 LECrim, citarlo de nuevo, adoptando las previsiones necesarias por tratarse un testigo protegido, para que prestara declaración en presencia del letrado defensor, a fin de que éste pudiera someter a contradicción su testimonio. (sic)
Pronunciamiento correcto pues, como precisó la STS 238/2009 de 6.3 las características de aquel testigo protegido cabía inferir fácilmente una seria dificultad de asegurar su presencia en el acto del juicio, no se hizo uso de la opción consagrada en esos preceptos —que podría muy bien haberse dado— de manera que, realmente, en ningún momento de la causa ha llegado a darse la posibilidad de efectiva contradicción de los acusados, ahora condenados, con los testigos de cargo. (sic)
A tenor de lo que expresivamente se razona en la STS 192/2009, de 12 de febrero, el dato de la nacionalidad y las circunstancias de las denunciantes de esta causa prefiguraba un supuesto paradigmático de preconstitución de prueba, en el que tendría que haberse procedido necesariamente conforme al art. 777,2º Lecrim; al ser perfectamente previsible la eventualidad de la falta de localización y consiguiente imposibilidad de asistencia al juicio. Que es lo que hace que tal ausencia —como también se explica en la misma sentencia que acaba de citarse— no pueda atribuirse a un factor de los que habilitan para acudir al expediente del art. 730 Lecrim, pues no se trató de la emergencia de un verdadero imponderable, sino, simplemente, de la concurrencia de un supuesto con el que, en términos deexperiencia corriente, podría y tendría que haberse contado, y, por pura imprevisión indisculpable, no se contó. (sic)
Y en términos similares la STS 788/2010 de 22.9, declaró que “según nos enseña la experiencia acumulada en esta clase de episodios, no cabe poner en duda que a la vista de las circunstancias…una mínima prudencia y diligencia hubiera hecho advertir al Juez de instrucción de la altísima probabilidad de que no acudiera a declarar al juicio oral, por lo que, en relación a la incriminación de los acusados realizada por aquella…hubiere debido citarla de comparecencia tras la detención y puesta a disposición (de los acusados)…para que depusiera sobre tales acusaciones a presencia de los letrados defensores de éstos, de manera que pudieran ejercer debidamente su derecho de defensa mediante el interrogatorio contradictorio de aquella”. (sic)
En el caso actual no se hizo nada, cuando pudiera haberse hecho, máxime cuando el testigo protegido tenía domicilio conocido en España. Ni siquiera se intentó en ese momento procesal esa citación por lo que no cabe admitir que una nueva declaración sobre los hechos que imputaba a los ahora recurridos, no hubiese sido factible. (sic)
(…)
En definitiva una cosa es que formalmente se dieran las previsiones del art. 730 LECrim –que la presencia del testigo fuere imposible o de muy difícil asistencia por haber fallecido o encontrarse en ignorado paradero o fuera de la jurisdicción del Tribunal, no siendo factible lograr su comparecencia y habiendo quedado acreditado que el tribunal agotó razonablemente, –las posibilidades para su localización y citación- y otra muy distinta que aquella declaración cumpla con todos los requisitos exigidos constitucionalmente para ser valorada como prueba de cargo, entre ellos el objetivo que se haya garantizado la contradicción, que la defensa haya podido intervenir eficazmente en dicha diligencia ejerciendo su derecho a interrogar al testigo, pero – como concluye en STS 788/2010 de 27-9 “no es legal ni constitucionalmente posible para fundamentar una sentencia condenatoria , sustituir la declaración del testigo de cargo en el juicio oral, en condiciones de inmediación, oralidad y contradicción, por otros medios probatorios que no respeten tan esenciales garantías, sean estos la lectura de las declaraciones sumariales de aquél…” (sic)
En similar dirección el TS SS 187/2003, de 27.10; 12/2002, de 28-1, ya indicó “resulta así que el órgano de enjuiciamiento, en decisión luego ratificada en apelación, decidió valorar un testimonio de cargo que no pudo adecuadamente contradicho por las acusadas que, sin negligencia por su parte, no pudieron en momento alguno ni interrogar ni hacer interrogar a la testigo que les atribuía una conducta delictiva. En estas condiciones el testimonio valorado carece de las condiciones mínimas que posibilitan su contradicción y con ello también su finalidad, y no debía integrar el material probatorio a la hora de dictar Sentencia sin que el hecho de su lectura en el acto del juicio oral, que solo posibilita una contradicción limitada, sea suficiente para reparar el vicio de origen del testimonio”>>. (F. J. 4º) (sic)

Texto íntegro proporcionado y elaborado por el Gabinete Técnico de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Año 2.011 y 2.012

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