Jurisprudencia: ánimo de lucro. Algunas consideraciones.

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marzo 8, 2013 por rubenherrerogimenez

Tribunal Supremo (Sala de lo Penal, Sección 1ª)

Sentencia núm. 416/2007 de 23 mayo

Ponente: Excmo Sr. Juan Ramón Berdugo y Gómez de la Torre

<<Por último no resulta ocioso recordar que es doctrina reiterada de esta Sala que en los delitos patrimoniales el ÁNIMO DE LUCRO es inferible, como cualquier hecho psicológico, en función de los hechos anteriores, coetáneos y posteriores y no es necesaria su inserción en los hechos probados (SSTS 1036/94 de 18.5 [RJ 1994, 5934]36/2002 de 25.1 [RJ 2002, 1438]), al incluirse en el iudicium de la sentencia y no en el factum su discusión afecta al ámbito de la calificación jurídica y no al de presunción de inocencia, pues es una cuestión de derecho y no de hecho (STS 104/2000 de 4.2 [ RJ 2000, 302]), debiéndose examinar la concurrencia de ese ANIMO DE LUCRO, descrito en la jurisprudencia de esta Sala como “cualquier ventaja, provecho, beneficio o utilidad que se proponga obtener el reo con su antijurídica conducta (SSTS 722/99 de 6.5 [RJ 1999, 4963]523/98 de 24.3.99 [RJ 1999, 1848]), siendo suficiente para estimar en el autor la existencia de dicho elemento del injusto, dada su amplia interpretación que prevalece al sopesar la especifica intención lucrativa, la cooperación culpable al lucro ajeno, al no ser preciso un lucro propio, bastando que sea para beneficiar a un tercero SSTS 629/2002 de 13.3, 287/2000 de 20.2, 577/2002 de 8.3, 238/2003 de 12.2 [RJ 2003, 1160]348/2003 de 12.3 [RJ 2003, 2658], 28.11.2000 que referida a un delito de estafa precisa que no requiere que el autor persiga su propio y definitivo enriquecimiento. Por el contrario, en dicho delito el ANIMO DE LUCRO también es de apreciar cuando la ventaja patrimonial antijurídica se persigue para luego beneficiar a otro. Dicho de otra manera: la finalidad de un enriquecimiento antijurídico no depende de lo que el autor piense hacer luego con las ventajas patrimoniales obtenidas contradiciendo la norma del art. 248 CP. (RCL 1995, 3170 y RCL 1996, 777), y auto TS 17.6.2004 que apreció ANIMO DE LUCRO pese a que en el factum de la sentencia se expresaba que no había podido determinarse cual fuera la aplicación especifica que se haya dado a esos fondos, pero al mismo tiempo se dejaba muy claro que habían revertido en beneficio de lo dos recurrentes, aunque sin que pudiera puntualizarse en que proporción se había beneficiado cada uno de ellos>>.

Tribunal Supremo (Sala de lo Penal)

Sentencia núm. 368/2000 de 10 marzo

Ponente: Excmo Sr. Enrique Bacigalupo Zapater

<<1. La noción de ánimo de lucro ha sido ya aclarada en la Jurisprudencia de esta Sala (Cfr. entre las precedentes ya antiguas SSTS de 9-2-1981 [RJ 1981\501];19-10-1981 [RJ 1981\3669];21-10-1981 [RJ 1981\3863];28-9-1982 [RJ 1982\4984]; 12-2-1985 [RJ 1985\949];20-6-1985 [RJ 1985\3034];29-1-1986 [RJ 1986\196]). De acuerdo con estos precedentes el delito de robo lo mismo que el de hurto, son delitos estructurados sobre una acción contra la propiedad, de apropiación de cosas y, consecuentemente, no pueden ser considerados como delitos de enriquecimiento. En ellos, por lo tanto, el ánimo de lucro se agota en el «ánimus rem sibi habendi», es decir, en el propósito de tener la cosa mueble para sí o, lo que es lo mismo, en la finalidad de desapoderar de la cosa, al sujeto pasivo en forma definitiva, incorporándola, al menos transitoriamente, a su propio ámbito de dominio.

En consecuencia, si el acusado entró al establecimiento con el propósito de apropiarse de pan, como dijo, lo hizo con «ánimo rem sibi habendi», pues el pan era una cosa ajena. La circunstancia de que luego haya podido cambiar su propósito dirigiendo su acción hacia una caja registradora, es decir, que la acción haya comenzado con una cierta indeterminación respecto del objeto de la apropiación, no tiene ninguna incidencia en el «animus rem sibi habendi». En todo caso, lo que permitiría es discutir si el propósito sobrevenido respecto del nuevo objeto (el contenido de la caja registradora) puede constituir una nueva acción, que no resultaría cualificada por la fuerza en las cosas empleada para acceder al lugar. Si esta tesis fuera correcta el acusado debería haber sido condenado por una tentativa de robo y otra de hurto en concurso real. Sin embargo este cambio de objeto del hecho durante la ejecución, en una línea de ataque análoga a la inicial, no ha sido considerada relevante, inclusive en los casos en los que el autor carecía de un plan determinado. La tesis que postuló en la doctrina en estos supuestos un caso de «aberratio ictus» consciente ha sido rechazada entendiendo que el cambio de objeto tiene lugar en el marco del mismo dolo. De todos modos, es evidente que el resultado al que estas consideraciones conducirían es claramente perjudicial al acusado>>.

Tribunal Supremo (Sala de lo Criminal)

Sentencia de 9 febrero 1981

Ponente: Excmo Sr. Bernardo Francisco Castro Pérez

<<Que establecido, como se halla, en la resolución impugnada que la entrada de los recurrentes en la vivienda de la víctima, tuvo como finalidad el apoderarse del automóvil que habían visto en el garaje de aquélla, para lo cual les era preciso obtener las llaves del mismo, que trataron de conseguir a través de medios violentos e intimidatorios de los que resultó la muerte de aquélla, resulta evidente que la conducta así descrita constituye un delito de robo con homicidio del núm. 1 del art. 501 del C. P., pues contiene todos los requisitos exigidos en dicha figura legal, no sólo el ánimo de lucrarse cuya existencia combate el recurrente inútilmente, por estar expresamente reconocido que los procesados pretendían apoderarse del automóvil y tener reiteradamente declarado esta Sala, que dicho ánimo se halla constituido no sólo por la intención de lograr un incremento patrimonial definitivo a costa de los bienes ajenos, sino por cualquier utilidad, ventaja, satisfacción, provecho o goce obtenido a través de los mismos, mediante la desposesión violenta del propietario, por lo que el apoderamiento aun cuando no fuera definitivo lo implicaría; ello aun sin tener en cuenta la apropiación del dinero de la víctima, cuya entrega le habían venido exigiendo insistentemente, antes de darle muerte; como asimismo se tiene como probado en el factum, lo que viene a confirmar la existencia o concurrencia de tal elemento y la índole particularmente malvada de los inculpados a quienes el pensamiento de que acababan de cometer un homicidio no les inhibió de buscar y llevarse las seis mil cien pesetas, un anillo y unos gemelos que fue lo único que encontraron y cuyo valor no ha sido precisado; ni que tal ÁNIMO DE LUCRO se presume siempre en el apoderamiento de un bien mueble perteneciente al patrimonio ajeno; sino también por la estricta y rigurosa relación de causalidad existente entre el intento de obtener las llaves del vehículo y el homicidio, al resultar patente que aquel fue el motivo o razón de obrar, el elemento impulsivo del comportamiento mortífero del autor, al haber surgido el fatal desenlace como consecuencia de la violencia por él empleada y en conexión local y temporal con el robo, es decir en ocasión de realizar éste; por todo lo que el motivo citado ha de rechazarse como improsperable>>.

Tribunal Supremo (Sala de lo Penal)

Sentencia de 29 enero 1986 RJ 1986\196

Ponente: Excmo Sr. Benjamín Gil Sáez

<<Esta Sala no ignora la discordia doctrinal existente en torno a la noción del ÁNIMO DE LUCRO que, un sector del pensamiento jurídico lo entiende, con laxitud, en el sentido de identificarlo con el propósito del agente de procurarse cualquier ventaja o beneficio de índole material o espiritual, y que otro sector de la doctrina, con criterio más restringido y estricto, lo encuentra en el móvil de utilidad económica que guía al sujeto de la infracción patrimonial de apropiación de la cosa ajena (hurto y robo como más frecuentes y típicos); en cuyo trance de decidir por una u otra concepción cabe una acepción del ÁNIMO DE LUCRO que las sintetice, con base en las siguientes declaraciones, extraídas de la abundante doctrina de esta Sala sentada, en esta materia: 1.ª, que el ÁNIMO DE LUCRO acompaña normalmente, a todo delito de apropiación, por lo que aquél se presume salvo prueba en contrario (presunción iuris tantum); y 2.ª que si bien es cierto que no basta el animus capiendi o de apoderamiento de la cosa, sino que a él debe superponerse el «animus lucrandi faciendi gratia», éste ha de contemplarse desde una doble perspectiva: a) que debe recaer efectivamente sobre cosas de valor económico, ya que sobre tal valor se funda la mayor o menor penalidad del delito, pero que el propósito de obtener un beneficio valorable en dinero ha de hacerse desde el punto de vista de la gente, de suerte que, en esta perspectiva subjetiva, propia de todo ánimo, la aprehensión de la cosa con valor crematístico en sí misma considerada, puede en cambio representar para el agente un beneficio normal, pero no exclusivamente económico en tanto pueda significar para él una ventaja o satisfacción de cualquier índole incluso la de donarla a un tercero por impulso de amistad o liberalidad; y b) que este móvil de la acción podrá cambiar el título de imputación delictiva, si se tiene en cuenta por el legislador para exigir otro tipo penal (el propósito de hacerse pago, en la realización arbitraria del propio derecho, como más típica) o ser totalmente incompatible con toda idea de provecho propio, o ajeno, en cuyo caso la acción será atípica, o bien finalmente, ser sustituido por el «animus damnandi» en cuyo supuesto se dará un delito de expropiación, pero no de apropiación (el de daños como más característico)>>.

Tribunal Supremo (Sala de lo Criminal)

Sentencia de 20 junio 1985 RJ 1985\3034

Ponente: Excmo Sr. José Augusto de Vega Ruiz

<<Que el ÁNIMO DE LUCRO es requisito consustancial en los delitos contra la propiedad siquiera en algunos de ellos jueguen otros factores preponderantes tales el engaño de la estafa o el abuso de confianza de la apropiación indebida; ÁNIMO DE LUCRO que, para los delitos de robo, ha de ser sinónimo de provecho en sentido amplio, al menos desde el punto de vista gramatical, como ganancia, del latin «lucrun», que se obtiene de cualquier operación, negocio o acto, de la índole que sea, lo que aplicado al campo penal supone entonces el propósito de obtener esa ventaja económica que contemplada dentro de la íntima conciencia del sujeto activo de la infracción se traduce, simplemente, en un causi derecho de adquisición adornado por la gratuidad y la antijuridicidad en tanto que gratuita e ilegalmente se desenvuelve la conducta de quien, con o sin violencia, hace suyas las cosas ajenas quizá en contravención del dicho de Las Partidas «ninguno non debe enriquezer tortizeramente con daño de otro>>.

Tribunal Supremo (Sala de lo Criminal)

Sentencia de 28 septiembre 1982

Ponente: Excmo Sr. Martín Jesús Rodríguez López

<<El ÁNIMO DE LUCRO, estado psicológico y por tanto interno, se presume en todos los delitos contra la propiedad mientras no existan circunstancias que lleven a comprobar su inexistencia; ánimo que no consiste sólo en un beneficio monetario, sino en cualquier tipo de ventaja, utilidad o beneficio perseguidos por el agente incluso los meramente contemplativos, o con fines benéficos. Por todo ello no es posible admitir el motivo invocado ya que hubo un auténtico apoderamiento de las dos botellas, sin que aparezca del «factum» ninguna circunstancia que desvirtúe la finalidad lucrativa del mismo. La embriaguez, como ya dijo la S. de 4 junio 1978 (sic), no elimina el ÁNIMO DE LUCRO, aunque podrá servir para disminuir la pena>>.

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