Jurisprudencia: Delito de estafa Vs delito de apropiación indebida.

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marzo 8, 2013 por rubenherrerogimenez

A continuación presentamos la siguiente Sentencia[1] que presenta interés por cuanto no sólo es de reciente cuño sino que, asimismo, se alega (por la parte recurrente) que el Tribunal sentenciador se separa de la jurisprudencia de esta Sala Casacional.

Como se verá a continuación se postula, la tipificación del comportamiento entre un delito de apropiación indebida o un delito de estafa (y la existencia del error creado por omisión de datos necesarios). Asimismo, la presente Resolución entra en los elementos configuradores del tipo del injusto del delito de estafa.

Tal y como expone la presente Resolución, los hechos sucintamente son los siguientes:

<<La resultancia histórica de la sentencia recurrida narra que, tras el fallecimiento de la tía de los denunciantes, en estado de viuda sin hijos, la acusada, como sobrina y coheredera de aquélla, estando autorizada en vida de la causante para disponer de los fondos de una cuenta bancaria, cuya titularidad exclusiva ostentaba su tía, realizó tres extracciones, en las cantidades que se citan en el factum, e igualmente procedió a cancelar y vender las participaciones que aquélla tenía en un fondo de inversión, pignoradas para garantizar una línea de crédito que había sido concedida por el Banco de Santander a la mercantil XXXX, S.L., de la cual resultaba apoderada, para lo cual utilizó un poder notarial que la mencionada tía fallecida le había otorgado, y con el que incorporó a su patrimonio el importe total del fondo aludido>>[2].

F.J QUINTO.-

<<En un único motivo de contenido casacional, formalizado al amparo de lo autorizado en el art. 849-1º de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, denuncia la infracción del art. 252 del Código Penal y reclama, en cambio, la aplicación de los arts. 248, 249 y 250, 5º y 6º, y 74.1 y 2, del propio Código.

 

En definitiva, lo que discute la acusación particular es si la Audiencia ha calificado correctamente los hechos declarados como probados subsumiéndolos en el delito de apropiación indebida, en vez de en el delito de Estafa, como postulaban el Ministerio Fiscal y la acusación particular de modo principal, aunque alternativamente se acusó también por el art. 252 del Código Penal .

Señala la parte recurrente que la cuestión no tiene trascendencia penológica, pero que la censura se formaliza porque el Tribunal sentenciador se separa de la jurisprudencia de esta Sala Casacional. La Audiencia no percibe engaño alguno en la conducta de Eufrasia, y, sin embargo, sí constata una actuación ilegítima en tanto que hace suyo o desvía el numerario del que era titular su tía fallecida, mediante el uso de una autorización cursada bancariamente en vida de la causante, sobre una cuenta de su exclusiva titularidad, o bien aprovechándose de un poder notarial de administración, para actuar en los valores, a los que anteriormente nos hemos referido. El Ministerio Fiscal ha mostrado expresamente su apoyo a esta subsunción jurídica que, en definitiva, ha de ser acogida igualmente por esta Sala Casacional. De conformidad con el relato histórico de la sentencia recurrida, la acusada, como autorizada (el día 15 de enero de 2003) de una cuenta de exclusiva titularidad de su tía, realiza tres extracciones los días 21 y 23 de marzo y 1 de junio de 2005 (recordemos, como dato relevante, que dicha tía había fallecido el día 19 de marzo de 2005), y deja la cuenta a cero. Para llevar a cabo tal comportamiento hubo primero que ocultar al banco tal óbito, y la existencia de un testamento por el que se instituía a sus ocho sobrinos como herederos por partes iguales, la falta de división del caudal relicto, y la extinción de su poder de actuación, obviamente ocasionada por el fallecimiento del poderdante, y merced a tal comportamiento omisivo, los empleados del banco proceden a entregarla las disposiciones ordenadas por ella, lo que sin esfuerzo alguno puede ser considerado engaño bastante para originar tal desplazamiento patrimonial en beneficio de la acusada y en correlativo perjuicio de los demás coherederos. De la misma manera, aprovechando un poder notarial que su tía le había otorgado el día 17 de abril de 2003, con el mismo procedimiento omisivo, es decir, ocultando una realidad que le constaba patentemente, y de espaldas a la comunidad hereditaria, a la que ocultó cualquier actuación en nombre de tal caudal (que dicho sea de paso no le pertenecía), vendió las participaciones de un fondo de inversión, ingresando su importe en la cuenta de una sociedad mercantil de la que era apoderada. Cuando realiza tales acciones, no cuenta con posesión legítima alguna de un dinero que no era suyo, ni le administraba legalmente, pues solamente la mancomunidad de coherederos tenía esa titularidad. Es evidente que cualquier mandato se había extinguido por la muerte del poderdante (art. 1732 del Código Civil), y el testamento constituye título traslativo de dominio (art. 609 C.C.), por lo que, como argumenta el Ministerio Fiscal, producido el hecho sucesorio surge una comunidad hereditaria con derechos indeterminados mientras no exista partición. Así, desde la muerte del causante, los herederos únicamente ostentan cuotas ideales sobre la herencia yacente hasta que acontece la partición, y lo hecho por uno de ellos sin consentimiento de los demás, a no haber ratificación ulterior, es nulo de pleno derecho Respecto de dicha situación jurídica, tiene dicho este Tribunal Supremo en su Sentencia 555/2007 de 25 de mayo, que se rige por las normas de la comunidad ordinaria (SSTS de 6 de junio de 1997, 21 de noviembre de 1987, 3 de marzo de 1998, 19 de junio de 1998, 7 de diciembre de 1999 y 13 de diciembre de 2006, entre otras), respecto de la cual no cabe la alteración de la cosa común, y consiguientemente la enajenación o disposición, sin consentimiento de todos los condóminos (art. 397 CC y SSTS de 10 de diciembre de 1966, 25 de junio de 1995, 25 de junio de 1990, 31 de marzo de 1997 y 23 de enero de 2003 ). Es doctrina reiterada de esta Sala, en interpretación del art. 394 del Código Civil, la de que cualquiera de los comuneros puede ejercitar acciones en beneficio de la comunidad, siempre que no se demuestre una actuación en beneficio exclusivo del actor (Sentencias, entre otras, de 6 de junio de 1997, 3 de marzo de 1998 y 7 de diciembre de 1999).

Como elementos configuradores del delito de  estafa hay que enumerar:

 

1.º) Un engaño precedente o concurrente, espina dorsal, factor nuclear, alma y sustancia de la estafa, fruto del ingenio falaz y maquinador de los que tratan de aprovecharse del patrimonio ajeno.

2.º) Dicho engaño ha de ser «bastante», es decir, suficiente y proporcional para la consecución de los fines propuestos, cualquiera que sea su modalidad en la multiforme y cambiante operatividad en que se manifieste, habiendo de tener adecuada entidad para que en la convivencia social actúe como estímulo eficaz del traspaso patrimonial, debiendo valorarse aquella idoneidad tanto atendiendo a módulos objetivos como en función de las condiciones personales del sujeto afectado y de las circunstancias todas del caso concreto; la maniobra defraudatoria ha de revestir apariencia de seriedad y realidad suficientes; la idoneidad abstracta se complementa con la suficiencia en el específico supuesto contemplado, el doble módulo objetivo y subjetivo desempeñarán su función determinante.

3.º) Originación o producción de un error esencial en el sujeto pasivo, desconocedor o con conocimiento deformado o inexacto de la realidad, por causa de la insidia, mendacidad, fabulación o artificio del agente, lo que le lleva a actuar bajo una falsa presuposición, a emitir una manifestación de voluntad partiendo de un motivo viciado, por cuya virtud se produce el traspaso patrimonial.

4.º) Acto de disposición patrimonial, con el consiguiente y correlativo perjuicio para el disponente, es decir, que la lesión del bien jurídico tutelado, el daño patrimonial, será producto de una actuación directa del propio afectado, consecuencia del error experimentado y, en definitiva, del engaño desencadenante de los diversos estadios del tipo; acto de disposición fundamental en la estructura típica de la  estafa que ensambla o cohonesta la actividad engañosa y el perjuicio irrogado, y que ha de ser entendido, genéricamente, como cualquier comportamiento de la persona inducida a error, que arrastre o conlleve de forma directa la producción de un daño patrimonial en sí misma o en un tercero, no siendo necesario que concurran en una misma persona la condición de engañado y de perjudicado. 5.º) Ánimo de lucro como elemento subjetivo del injusto, exigido hoy de manera explícita por el artículo 248 del CP, entendido como propósito por parte del infractor de obtención de una ventaja patrimonial correlativa, aunque no necesariamente equivalente, al perjuicio típico ocasionado, eliminándose, pues, la incriminación a título de imprudencia. 6.º) Nexo causal o relación de causalidad entre el engaño provocado y el perjuicio experimentado, ofreciéndose éste como resultancia del primero, lo que implica que el dolo del agente tiene que anteceder o ser concurrente en la dinámica defraudatoria, no valorándose penalmente, en cuanto al tipo de estafa se refiere, el «dolo subsequens», es decir, sobrevenido y no anterior a la celebración del negocio de que se trate; aquel dolo característico de la estafa supone la representación por el sujeto activo, consciente de su maquinación engañosa, de las consecuencias de su conducta, es decir, la inducción que alienta al desprendimiento patrimonial como correlato del error provocado, y el consiguiente perjuicio suscitado en el patrimonio del sujeto víctima, secundado de la correspondiente voluntad realizativa.

El engaño típico en el delito de estafa es aquel que genera un riesgo jurídicamente desaprobado para el bien jurídico tutelado y concretamente el idóneo para provocar el error determinante del desplazamiento patrimonial que se persigue por el autor del delito.

En el caso enjuiciado, es evidente tal despliegue por parte de la acusada, si bien de carácter omisivo, al silenciar ante el banco la extinción del mandato que ostentaba, y ante los herederos el comportamiento que pretendía, de manera que, careciendo de cualquier poder de disposición del caudal relicto, obró como se ha expuesto más arriba, lo que se traduce en que, en modo alguno, tuvo la administración de ese patrimonio, una vez supo del fallecimiento de su tía, lo que aparece como un hecho evidente, razón por la cual no se transmutó en ningún momento la posesión del dinero del que dispuso en ilegítima, sino que lo fue desde el primer momento, una vez que se extinguieron sus poderes de administración. Siendo ello así, el desplazamiento patrimonial se consiguió mediante engaño, y la calificación jurídica en concepto de estafa es la adecuada a la acción desplegada por la acusada>>.


[1] STS 8921/2012. Nº de Resolución: 993/2012. Ponente: Julián Artemio Sánchez Melgar

[2] Fundamento de Derecho Segundo.

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